JAVIER ZARZALEJOS PARTICIPA EN EL 25º ANIVERSARIO DE LA CARTA DE DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUROPEA

En el marco de la Conferencia del 25.º aniversario de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, el presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE), Javier Zarzalejos, participó en el panel dedicado a anticipar los retos de los próximos 25 años en la protección de los derechos fundamentales.
Durante su intervención, Zarzalejos destacó que la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que otorgó a la Carta el mismo valor jurídico que los Tratados, supuso un hito fundamental, pero subrayó que el reto actual ya no es normativo, sino garantizar una aplicación efectiva de los derechos en la práctica. En este contexto, insistió en la necesidad de reforzar los controles de compatibilidad con la Carta a lo largo de todo el ciclo legislativo, tanto por parte de la Comisión Europea como del propio Parlamento Europeo.
El presidente de LIBE defendió un mayor uso de los instrumentos existentes dentro del Parlamento, en particular el papel de la Comisión LIBE en la verificación del respeto de los derechos fundamentales.
Zarzalejos abogó asimismo por una reflexión sobre el refuerzo del papel de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE (FRA) como fuente independiente de asesoramiento en materia de compatibilidad con la Carta, destacando su experiencia y credibilidad para aportar evaluaciones objetivas y coherentes.
En su intervención, destacó también la importancia de una mejor coordinación entre la Carta y otros instrumentos europeos e internacionales de derechos humanos, en particular el Convenio Europeo de Derechos Humanos, recordando que la adhesión de la UE al CEDH sigue siendo un objetivo estratégico. Esta convergencia, afirmó, es esencial para garantizar coherencia jurídica y reforzar la protección de los derechos a nivel nacional.
Finalmente, el presidente de LIBE destacó que la Carta no solo protege derechos individuales, sino que constituye un pilar esencial del Estado de Derecho y de la democracia en la Unión Europea, al vincular los valores del artículo 2 del TUE con derechos exigibles ante los tribunales, y subrayó la necesidad de mantenerla como un instrumento vivo, capaz de adaptarse a los retos tecnológicos, sociales y democráticos del futuro.