EL PARLAMENTO EUROPEO HOMENAJEA A MANUEL GIMÉNEZ ABAD EN EL 25 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO POR ETA

El pasado 12 de mayo, el Parlamento Europeo acogió en Bruselas un homenaje a Manuel Giménez Abad con motivo del 25 aniversario de su asesinato a manos de ETA, en un acto marcado por el recuerdo, la defensa de la memoria de las víctimas y la reivindicación de los valores democráticos frente al terrorismo. La ceremonia reunió a representantes institucionales, eurodiputados y miembros del

Partido Popular, entre ellos la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, y el eurodiputado Borja Giménez Larraz, hijo del político aragonés asesinado en Zaragoza el 6 de mayo de 2001.

Durante su intervención, Borja Giménez Larraz recordó a su padre como “un hombre bueno, servidor público y gran jurista”, asesinado por defender los principios de la democracia y la libertad. También reivindicó la importancia de preservar la memoria frente al extremismo y el fanatismo, especialmente entre las generaciones más jóvenes que no vivieron los años de terror de ETA. En el acto se proyectaron fragmentos del documental ‘Por la espalda’, dirigido por Silvia Ladrero, que reconstruye el atentado y la investigación posterior que permitió esclarecer el caso años después.

La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, definió a Manuel Giménez Abad como un político “de consenso y diálogo” y aseguró que fue “la antítesis de quienes le robaron la vida”. Por su parte, Jorge Azcón destacó la necesidad de mantener viva la memoria de quienes fueron asesinados por defender la democracia y advirtió de que “ni la violencia ni el odio lograron borrar su ejemplo ni sus convicciones”.

El eurodiputado Javier Zarzalejos intervino también en el homenaje, donde reivindicó la necesidad de analizar el terrorismo de ETA en toda su dimensión política, social y criminal. Zarzalejos recordó que ETA no fue “una banda de locos”, sino una organización criminal perfectamente estructurada, con redes de financiación, apoyo político y control social, que actuó impulsada por el odio.  Zarzalejos defendió además que la democracia tiene la obligación moral de impedir que quienes justificaron o ampararon el terrorismo puedan beneficiarse políticamente de su legado. “Se lo debemos a las víctimas”, afirmó, apelando a la responsabilidad de preservar la memoria, la dignidad y la justicia frente a cualquier intento de blanqueamiento del terrorismo.